La Clave del Seguimiento

La Clave del Seguimiento

 

El seguimiento del cliente una vez que se ha hecho una venta es la mejor forma de lograr nuevas compras. Esta es la mejor manera  de obtener nuevos negocios en la mayor parte de las pequeñas empresas exitosas. Asegurarse de que la compra cumplió con las expectativas del cliente e identificar si hay necesidades nuevas.

No dé lugar a sorpresas ni para usted ni para el cliente. En cada contacto se tiene que reforzar la decisión de compra del cliente para que éste se sienta bien y aumenten las probabilidades de que compre de nuevo.

Se puede hacer el seguimiento por teléfono, personalmente o por correo. Hay ciertos métodos específicos que usted puede intentar:

– Llame a sus clientes unas semanas después de la venta

– Envíele un correo, agradeciéndole al cliente su compra.

– Manténgase en contacto, llame a su cliente de vez en cuando, para asegurarse de que Usted pueda ayudarlo de alguna forma.

El vendedor tiene una responsabilidad con el cliente en tanto comercie el producto que ofrece. Debe comunicar de inmediato cualquier problema que surja con la entrega, facturación, etcétera. Al resolver un problema posterior a la venta se abre la oportunidad de mostrar el servicio prometido.

Cuando seguimos a un cliente debemos hacerlo con prudencia, cordura, responsabilidad, tratando de no perderlo y conservarlo con inteligencia. Ya que un cliente es el elemento más importante y esencial en el proceso de negociación y seguimiento.

Seguir a un cliente entonces es cumplir con todas sus expectativas, sin dejar a un lado su relación, sus objetivos y sus convicciones. Seguir no es acosar, es ser constante y consecuente con  lo que se piensa y hace.

Su cliente compró una vez, con seguridad comprará de nuevo.

 

Hay una historia que oí hace algún tiempo y que me gustaría compartir:

Cierto día, un ejecutivo de Mercadeo de una gran empresa contrató por recomendación de un compañero, a un jardinero para que le diera mantenimiento a su jardín. De regreso a su casa, se dio cuenta que había contratado a un muchacho de apenas 15 años de edad, lo que le llamó la atención.

Cuando el joven terminó, solicitó permiso para usar el teléfono. El ejecutivo encantado con la educación del muchacho, accedió al pedido, y movido por la curiosidad, no pudo dejar de escuchar la conversación.

El muchacho había llamado a una señora, y le preguntó:

Jardinero: ¿Necesita un jardinero señora?

Señora: No. Ya tengo uno.

Jardinero: Pero además de podar, también tiro la basura.

Señora: Eso también lo hace mi jardinero.

Jardinero: Limpio y lubrico todas las herramientas después del servicio.

Señora: Eso también lo hace mi jardinero.

Jardinero: Programo el mantenimiento lo más rápido posible.

Señora: Mi jardinero también me atiende con rapidez.

Jardinero: Mi precio es de los mejores.

Señora: No gracias. El precio de mi jardinero también es bueno.

Cuando el muchacho colgó el teléfono, el ejecutivo le preguntó:

– ¿Perdiste un cliente verdad?

– No, respondió el muchacho. Yo soy el jardinero de esa señora. Estaba solamente chequeando, que ella esté satisfecha con mis servicios.

Si quieres clientes satisfechos ¡Haz que tu actitud sea el Marketing de tu trabajo!

 

Artículo por: Jaime López G. jlogon@mpgca.com

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